martes, septiembre 09, 2008

Arcilla


Arcilla

qué hace esta arcilla entre mis manos
si no puedo moldear tu cuerpo
si ni un cuenco es posible surja
para que guardes en él
trozos de mí
ríos de mi sangre
un hálito de vida
que aún queda
entre las sábanas
escondido

qué puedo hacer con esta arcilla
si no tengo entre los moldes
tu imagen
y la fragua del soñar
con los posibles

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: de fraguas los sueños, de arcilla el barro que se desmorona en ti.
Septiembre 09 de 2008

7 comentarios:

Mariona dijo...

¡Hermoso trabajo el que surge de tu mente y tu corazón! ¡Eres la reina de las metáforas! Mariona

Anónimo dijo...

bellos poemas es como sentirte cerca de mi corazón
besos myrt

¡Gracias por visitar mi Blog!Myrtha Milellahttp://poesiaynostalgia.blogspot.com/

Hecha de silencios dijo...

Ni moldear la arcilla
ni esculpiendo la roca
ni borrando viejos o nuevos los sueños
Hay soledades intestinas que se prolongan aun dentro de la felicidad efímera de un cuerpo o una historia de amor.
¿Donde está la soledad? ¿Donde la felicidad?…¿donde? Nada mejor que sentir…lo que sea, pero sentir pues eso significa que está vivo.
Abrazo sentido
Hechadesilencios

Presentes Ausencias dijo...

Si, es bueno sentir para saberse vivo, lo malo es saber que el invierno toca puertas y ese sentir soledades o ausencias infinitas, sucumben la vida en la nada de su historia.

Gracias pro el comentario y la visita, mi querida Elba

Revista Estrellas Poéticas dijo...

Arcilla son las letras en tu decir poético, con ellas amasas imágenes inquietantes o tiernas.

Un abrazo,

julia del prado morales dijo...

Bellas imágenes en tu inquietante caminar, besos, Julia

Incombustible dijo...

Vengo a disfrutar de tus palabras y a dejarte unas líneas, a las que acudo cuando siento eso que has descrito tan bien:
"Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga pacienica, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme. Ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días" (Angeles Mastretta, en "Antigua vida mía")

Un beso